

-Me gustaría que no fuera Carlisle... desearía que fueras tú el que me transformara.
observé su reacción con cautela mientras esperaba otra nueva dosis de la ira demostrada en su casa. Me sorprendía que mantuviera impertérrito el ademán. Su expresión seguía siendo cavilosa y calculadora.
-¿que estarías dispuesta a dar a cambio de eso?
No pude dar crédito a mis oídos. Me quedé boquiabierta al ver su rostro sereno y solté la respuesta a bocajarro ates de pensármelo:
-Cualquier cosa.
Sonrió ligeramente y frunció los labios.
-¿Cindo años?
Mi rostro se crispó en una mueca que entremezclaba desilución y miedo al mismo tiempo.
-dijiste "cualquier cosa"-me recordó
-sí, pero vas a usar ese tiempo para encontrar la forma de escabullirte. He de aprovechar la ocasión ahora que se me presenta.
Puso cara de pocos amigos.
-¿Tres años?
-¡No!
-¿Es que no te merece la pena?
Pensé en lo mucho que habíadeseado aquello.
-¿Seis meses?
Puso los ojos en blanco.
-No es bastante.
-en ese caso un año.-dije-Ése es mi límite.
-Concedeme al menos 2.
-Ni loca. Voy a cumplir diecinueve, pero no pienso acercarme ni una pizca a los veinte. Si tú vas a tener menos de veinte para siempre, entonces yo también.
Se lo pensó durante un minuto.
-De acuerdo. Olvídate de los límites del tiempo. Si quieres que sea yo quien lo haga, tendrás que aceptar otra condisión.
-¿Condición?-pregunté con la voz apagada.- ¿Qué condisión?
Había cautela en su mirada y habló despacio.
-Cásate conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario