
La Dolencia y la Muerte en cenizas convierten todo el fuego que un día por nosotros ardió. De esos ojos fervientes y con tanta ternura, de esa boca en la que el corazon se anegaba, de esos besos que tienen la dulzura del bálsamo, de esa viva pasión con furgores de luz, ¿que há quedado? ¡Oh, que espanto, alma mía! ¿sólo eso? Un dibujo pálido, bosquejado con lápiz, que al igual que yo mismo muere en soledad, y que el Tiempo, ese anciano implacable, desdora, cada día al frotarlo con sus ásperas alas. Asesino feroz de la Vida y el Arte, nunca vas a matar en firme memoria la que fue mi placer y mi gloria del cielo.
Te amo Serenaaa
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